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Entrevistas

Hector

Conversamos con el Vato Loco del techno.

Pocos djs pueden presumir de tener el mismo conocimiento musical que tiene Hector Murillo. Mientras trabajaba en la icónica tienda Phonica, en Londres, absorbió el sonido y estilo de cada uno de los discos que pasaron por sus manos, con lo que conoció un mundo gracias al que pudo tomar una postura totalmente nueva -y variada- para enfrentar una pista de baile. Desde que comenzara su carrera en su natal Guadalajara, este joven artista mexicano ha escalado poco a poco hasta convertirse en uno de los nombres más fuertes de la escena techno/house, convirtiéndose en nombre frecuente de festivales como Time Warp, Awakenings, Hideout y BPM, o clubs como Output, Womb, Space y fabric. ¿Y que hay de sus producciones? Las ha publicado en sellos como Desolat, Tsuba y 2020 Vision. Todos estos logros son consecuencia de un trabajo esforzado y dedicado, además de un estilo diverso, abundante y que pone en una balanza las melodías más cálidas e hipnóticas del house con los golpes más potentes y enérgicos de del techno. Apasionado, siempre en búsqueda de la innovación y de refrescar su carrera, Hector es un nombre que no puedes dejar pasar cuando lo tengas cerca.

 

Aprovechando su paso por Chile en febrero, conversamos con el llamado Vato Loco para conocer su historia, presente y futuro.

 

 

¿Cómo llega Hector, un chico de Guadalajara, a convertirse en una de las figuras más destacadas de la actual camada de artistas techno? ¿Cuál fue tu camino hasta llegar a la música electrónica?

 

Fue una historia medio rara. Yo antes jugaba fútbol profesional para un equipo que se llama Atlas, que ahora está en la Copa Libertadores. Rafael Marquez, que es de mi misma generación, jugaba ahí. Un día llegaron unos chicos ingleses a ver el entrenamiento y, cuando terminó, se acercaron a pedir autógrafos y tomar fotos con los del equipo. Y también había una chica que me gustó. Luego hablé con ellos y estuvimos conversando un poco, ya que yo sabía inglés por la escuela. La cosa es que quedamos en salir a un bar. Nos hicimos súper amigos y yo empecé a salir con la chica. Cuando yo iba a su casa tenían música sonando, como por ejemplo cds de fabric, las compilaciones. Fue ahí como conocí a todos los djs que venían del Reino Unido, así que me empecé a meter bastante en esa música; ellos me mostraron djs y todo. En ese tiempo fue cuando empezaron a ir a México gente como Sasha, Digweed, Nick Warren o Danny Tenaglia. Global Underground también era bastante fuerte. En ese entonces me tocaron las series que habían por ciudad, como la de Deep Dish. Me metí muchísimo en eso. Cuando ellos se fueron a Inglaterra, yo tuve una lesión súper fuerte a la tibia y el peroné, y ya no pude jugar más. Me decían “Hey, tienes que venir, tienes que venir a Londres, tienes que conocer los clubs”. Y ahí me dije “No tengo nada que perder, me voy por tres meses. Mi equipo llegó a la final y yo estoy sentado en el estadio sin hacer nada. Esto no puede pasar”. Y me fui. Conocí fabric, Ministry of Sound, The End y todos los clubs. Para mi fue como un shock. Y bueno, ya llevo 15 años sin volver a casa. Así que me metí a estudiar ingeniería en producción musical, a trabajar en bares para ahorrar dinero y comprar mis vinilos y mis equipos. Todo ha sido desde cero, he estado trabajando en cocinas o como bartender para ser lo que quiero. Luego me fui a Ibiza y conocí a unos amigos españoles. Allá fue donde conocí todos los géneros, los clubs. Empecé a repartir flyers y poner posters para poder vivir ahí y seguir ahorrando para comprar discos. Todo empezó desde muy abajo.

 

¿Dirías que tu camino artístico ha sido difícil? ¿O que has estado en el lugar correcto, con la gente indicada?

 

Yo en estos 15 años estuve desde abajo, pero si te propones algo, te interesa y de verdad lo quieres hacer, de corazón o por que tienes la motivación o pasión, lo harás. Yo nunca tuve vergüenza de ir a preguntarle a un dj, cuando estaba pinchando, cuál era tal track. Yo lo hacía con respeto, porque cuando lo haces de esa forma, el dj te responde. Así me hice amigo de bastante gente, de djs que después empecé a ir a ver y a apoyar. Siempre ha sido buscar lo que yo quería. Lo pelié, lo luché. No era tan fácil. Imagínate, un mexicano en medio de todos los europeos que ya tienen una historia con la música electrónica, y llego yo a intentar a hacerla; no es fácil. Pero si tienes la pasión, la motivación para hacerlo, te vas metiendo y te vas metiendo. Estar en los lugares correctos, al tiempo correcto; eso me pasó a mi y me sigue pasando. Por ejemplo, algo que tengo en la cabeza: una vez, en México me bookearon para tocar en un festival grande en medio de Nicole Moudaber, Marco Bailey y Marco Carola. La gente se preguntaba que porqué un mexicano tenía que estar en medio de ellos, que querían ver a los internacionales. Nosotros a eso lo llamamos malinchismo. Claro, quieren a gente de afuera y a los locales los apoyan. Al final pasó que Marco venía retrasado por dos horas, por su vuelo, y terminé tocando yo por tres horas. El festival lo rompí. Llegó Marco, pinchó, se terminó y la gente quedó como “¡¿Quién era el cabrón que tocó antes?!”. En Facebook todo fluyó súper fuerte. Estuve en el momento correcto, cuando se tenía que demostrar. En BPM me pasó igual. Era la primera vez que me dejaban tocar después de Dice y termine tocando de 8 de la mañana a 12 del medio día. La gente no para de hablar de ese set. Cuando tienes la oportunidad, hay que tomarla, no hay otra.

 

 

Has mencionado que le debes mucho a la época que viviste en la tienda Phonica. ¿Qué crees que habría pasado si la tienda no hubiera pasado por tu vida?

 

No lo sé… ¡buena pregunta!. Nunca lo he pensado. No creo que tuviese lo que tengo ahora. Si fuera por Phonica, no lo tendría. Le debo 80% de esto. Para mi fue una escuela en cuanto a géneros musicales. Para entonces, si mi porcentaje de música era un 30%, con lo que según yo sabía todo, en realidad no tenía idea de nada. Entrar a trabajar a Phonica me abrió y expandió los gustos generales. Conocer artistas, conocer todo. Cómo se arma un sello, cómo se maneja, cómo se plancha un vinilo. Los independientes venían a vender sus discos y les teníamos que decir si si o si no. Richie Hawtin entraba a la tienda, Ricardo (Villalobos) también. Así conocí a Loco Dice, yo le vendía sus discos. Phonica fue una experiencia genial, sin eso no tendría lo que tengo hoy. Por eso en mi estilo musical no es que yo sea techno y solo toco techno, o que soy minimal y solo toco minimal. Yo toco oldschool y clásicos. Imagínate, en la tienda todos los días venían cajas y cajas y cajas de música, con diferentes artistas y que a mi me tocaba escuchar para saber qué vender a la gente. Tenía el avance de escuchar todos esos temas. Es que no hay reglas como para decir “Ah, ¿tú tocas house? Ok, solo puedes tocar house, no puedes tocar techno”, no. Yo empecé a mezclar distintas cosas y a adaptarlas a mi estilo. Me siento muy afortunado de poder abrirle a Dubfire, o tocar después de él; de poder hacer un warm-up para Dice o para Marco Carola, o tocar con Hot Since 82 o Dj Sneak. Ahora en mi fiesta en Miami tendré a Harry Choo Choo Romero y a Joeski, tocando los tres en back 2 back. Ellos eran mis héroes y ahora tengo la oportunidad de tocar con ellos. También toco en Awakenings, que es un festival de techno donde estoy con Richie, Ricardo, Dice y Luciano, todos el mismo día. Eso me da una ventaja, que no soy cerrado a un estilo y que puedo pinchar en cualquier lado. Pero eso si, el tequila es el que pone la orden (risas).

 

Mencionabas hace un poco tu nacionalidad como un factor diferenciador. ¿Hay alguna influencia de tu país en tu música?

 

Claro. Desde los títulos que les pongo a los tracks a mi sonido. Mira el nombre de mi fiesta, se llama Vatos Locos. Todo esto empezó natural; la gente me veía y me decía “Vatos Locos! Vatos Locos!”. Y aunque ya llevó bastantes años fuera, yo no me considero inglés o alemán, sigo siendo mexicano y esa es mi raíz. Por ejemplo, cuando hacemos BPM en México, estoy en casa y la gente siempre me ofrece tequila (risas). Es como mi firma.

 

Hablando de Loco Dice y Desolat, ambos fueron grandes impulsos a tu carrera. ¿Cómo se conocieron y cuáles han sido para los grandes beneficios que obtuviste al entrar al sello?

 

A Dice le agradezco mucho el haberme dado la oportunidad de entrar a su sello y su agencia. Me dio bastantes empujones. Él me dijo una vez “Ah, ¿tú crees que eres muy bueno y que puedes pinchar en todos estos lugares?. Ok, este es tu próximo gig”. ¿Cuál era? Le abría en su ciudad, Dusseldorf, a Richie Hawtin y Dubfire. Ese día, cuando abrí, Richie y Dubfire llegaron dos horas antes al festival, cosa que no hacen nunca. Y yo me puse súper nervioso, porque no los conocía bien. Ese día estaba pinchando, se acerca Dubfire y me pregunta por el bpm con el que estaba. Le dije que 119, me puse nervioso y le pregunté si quería que lo pusiera más fuerte. Y me dice que no, que por favor me quede ahí y no cambie. La gente estaba prendidísima. Era una playa ficticia, con arena y un lago al lado, no era un lugar para tocar duro. Era la vibra que había. Yo estaba pinchando súper deep, pero Richie y Dubfire se acercaban todo el tiempo y me preguntaban por los tracks. Después Dubfire también tocó muy deep. Yo nunca lo había escuchado pinchando así, pero la gente estaba como loca. Richie terminó pinchando en 123 bpm; nunca lo había escuchado tan despacio. Ahí fue como conecté con ellos y con Dubfire empecé una buena relación. Ahora estoy en su agencia, Bullit, para América, pincho con él back 2 back y somos muy buenos amigos. Pero musicalmente, Dice me puso ahí. Y le agradezco bastante que haya sido así. El tiene su mundo, pero es una persona noble y que comparte, por eso me ayudó. Ha sido parte importante del trayecto que me llevó hasta aquí.

 

¿Qué crees que diferencia a Desolat de otros sellos?

 

Desolat es totalmente el estilo que pincha Dice. Tiene cosas entre hip-hop, jacking house y techno. No hay una regla para el sonido de Desolat. Y si te fijas no son siempre las mismas cuatro personas que firman en el sello; ahora mismo está Chuckie y el track es buenísimo. No tiene nada que ver si el es EDM o si es otra cosa; si la música es buena y el siente que es para el sello, bien. Al final es una propuesta, lo que el siente que puede ofrecer a la gente. Es la diferencia, diría yo.

 

 

Volviendo al techno y el house, ¿cómo los ves este año? Tanto en términos de alcance como de creatividad. ¿Crees que está en un buen estado y en una buena posición?

 

Yo creo que hay público para todo. Hay tanta música, tantos estilos, tantos productores… A mi me gusta. Hay público para Art Department, para Maceo Plex, para Seth Troxler, para Sven Vath o para Dice. Diferentes estilos, pero para todos hay música. Y cuando los pones todos juntos, es algo bueno. No creo que haya reglas sobre qué va mejor o qué es nuevo.

 

Gracias a la explosión musical que existe hoy en día han aparecido muchos nuevos productores, algunos de ellos trabajando cosas muy genéricas, pero hay otros rompen esa regla, que hacen algo nuevo y le entregan frescura a la industria…

 

Claro, es cuando meten algo nuevo al mercado. Los que se quedan haciendo lo mismo por años y años, desaparecen. En esta industria es muy fácil sacar un hit que te manda a pinchar a todos lados, pero después chao. Por eso hay que saber mantenerse, ser fiel a tu propio estilo. La identidad es lo mejor. Es lo que tienes que hacer. No importa si haces techno o deep, pero es tu identidad, tu marca, la forma en que te vas a presentar en un club frente a la gente que paga un ticket y te va a ver. Es lo importante, tienes que tener tu esencia para compartirla con la gente que te va a ver. He visto mucho como la gente sube y desaparece en menos de seis meses. Es bastante importante. Gente como Dj Sneak… imagínate cuantos años lleva él. Su estilo es siempre el mismo, siempre con calidad, siempre fiel.

 

Has vivido en ciudades como Berlín, Londres y Barcelona. ¿De qué forma se reflejan esas etapas en tu desarrollo artístico? ¿Has absorbido influencias de ellas?

 

Siempre saco influencias de cualquier ciudad. El año pasado estuve viviendo en Nueva York durante el invierno. Aprendí mucho de ahí, como estilo musical y cultura. Ahora estoy en Los Ángeles ya hace cinco meses. Y es lo mismo. Aparte de las ciudades, me gusta salir en la semana a ver qué dj está pinchando. Siempre estoy escuchando algún nuevo género o descubriendo gente nueva. Es parte de lo que hago en Vatos Locos. De hecho todos los que están pinchando conmigo es porque me encanta su música, como pinchan y porque son gente súper normal y sencilla. Es la esencia de Vatos Locos, gente nueva que descubro. Compartimos en back 2 back o lo que sea. Y se nota en una fiesta cuando es algo nuevo.

 

En tu música podemos encontrar un cruce entre techno, house y todo lo que podemos encontrar entremedio, y como hablamos, con mucha influencia de lo que aprendiste en Phonica. ¿Cuáles son tus principales inspiraciones y motivaciones, tanto para tus propios tracks como para lo que tocas en vivo?

 

La verdad es que todo depende de el lugar donde estoy, del club donde pinche o la gente que me rodea. Para mi es muy importante la vibra del momento. A mi no me gusta ir a ciudades o clubs donde llego, me recogen y me llevan al hotel; luego del hotel al club; luego pincho, gracias, hotel y chao. No hay una conexión. Por ejemplo, yo vengo a Chile y ya vengo entusiasmado. Ya me siento en casa. Todo eso influye, porque me hace sentir bienvenido. Llegas al club y la gente ya está en onda. Si yo llego y me tratas sin interés, voy al club solo a pinchar, se nota. Estoy más frío y no tengo tanta conexión. Todo eso influye en cómo puede resultar una noche, cómo influye en mi música o lo que pueda tocar. Quizás si uno de los djs que hace el warm-up pincha increíble, incluso ese sonido me puede inspirar.

 

En una entrevista pasada mencionaste que Output, en Nueva York, era uno de tus clubs favoritos…

 

Womb en Tokyo es mi club favorito. Y fabric en Londres. Output es increíble, pero cada uno tiene su algo. Womb en Tokyo… no sé ni cómo explicarlo. Es la esencia del club… cuando entras se siente la historia y los djs de calidad que han pasado por ahí. En Output toda la inversión que hay está en el sonido. Es un Funktion One con una gran acústica. Puedo mezclar con el mínimo sonido y sale todo increíble y claro; no tienes problemas con los monitores y se escucha todo genial. Todo muy bien cuidado. Pero en Japón, el sonido, la gente, siempre la gente se queda hasta el final y la energía es increíble. Es muy, muy bueno.

 


(foto por Pearcy Proper para Marquee New York)

 

Partiste el año muy bien, ya que en enero presentaste por primera vez Vatos Locos, tu propia fiesta. De acuerdo al comunicado oficial, esta nació porque el concepto te seguía por tu forma de vestir y tu energía, al punto en que muchos fans creaban sus propias poleras con el logo. Ocurrió prácticamente de forma natural. ¿Qué diferenciará a esta fiesta de otras? ¿Cómo buscas destacar el concepto sobre otros?

 

Todo salió natural. El concepto viene porque yo siempre quiero entregar algo a la gente que me ha apoyado en todo este tiempo. Una forma de yo compartir algo con quienes van a una fiesta. ¿Qué diferencias hay? Que en la mía no hay egos. Todos son iguales. Esta era la primera vez que Randall M, David Gtronic, Chad y Javier Carvallo, que vive en Tenerife, tocaban juntos y pasaban un momento juntos. Cuando se conocieron estuvo todo muy bien. Vean el video de Be@tv. La música estuvo increíble. Para la gente que fue, la música era lo importante. De hecho tuvimos a Martin Buttrich de invitado, porque es mi amigo y vino a apoyar. Y es lo que quiero hacer. Con Harry Choo Choo Romero y Joeski también vamos a tocar. Es esa esencia. Si vas a invitar djs, la gente tiene que tener esa visión, esa atmósfera.

 

Piensas llevarla por el mundo o la desarrollarás solo en ocasiones especiales?

 

Si, así es. La próxima que hago es en Miami, para Miami Music Week. Y tengo pensada llevarla a Movement, el festival de Detroit. Luego un par de Warehouses en Nueva York y Chicago, y, si todo sale bien y encuentro el lugar que yo quiero, la llevaría a Sónar. Si no, no, no tengo prisa. No es un concepto que es para estar haciendo mes a mes, no; es algo que quiero hacer con mis amigos, solo cuando está la oportunidad y el lugar para hacerlo.

 

Luego de un año estuviste de vuelta en Chile para tocar, nuevamente, en Club La Feria. ¿Qué ha significado el club para ti, como escenario en el país?

 

La vez pasada era la primera, no sabía que esperar. Pero me sentí como en casa. El trato que me dieron fue increíble y el tequila también (risas). Eso hizo que para mi fuera una noche genial. Cuando armé mi gira para Estados Unidos y Sudamérica, traté de buscar una fecha para venir a Chile, a La Feria, porque es uno de mis lugares favoritos.

 

Para cerrar, ¿qué sigue para Héctor en 2015?

 

Tenemos muchos proyectos. Saco mi marca de ropa, que se llama Stoned Riders. Seguimos concentrándonos en Vatos Locos. Y música, uf, tengo mucha música por salir. Trabajar, trabajar, gigs, gigs. Viene bastante fuerte.

 

 

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