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Entrevistas

Gaiser

Conversamos con el reconocido productor asociado al sello Minus.

Jonathan Gaiser es un artista con tanta experiencia musical como conocimientos sobre ella. Comenzó estudiando percusión con una sinfonía y luego tocando en bandas de punk rock, pero no fue hasta los quince años, cuando conoció las ventajas que le entregaban los sintetizadores y las drum machines, que se interesó en el género electrónico. Las vueltas de la vida lo llevarían posteriormente a conocer al sello Minus y, como consecuencia, a su fundador, el legendario productor Richie Hawtin. Así comenzaría una historia que convertiría su trabajo en parte fundamental del desarrollo de un estilo que se basa en sonidos minimalistas, pero que toma además la potencia del techno y la abstracción del ambient para llegar a rincones etéreos, sin límites. Una completa revolución sonora para su época y que al día de hoy sigue transformándose para descubrir nuevas posibilidades rítmicas y conceptos tras su concepción. Hoy su exploración continúa con False Light, disco en el que experimenta con bajos, sintetizadores y patrones percusivos, todos elementos con los que da nuevos pasos en su evolución artística y con los que busca satisfacer su ambición creativa y estimular la reacción del público a los que se enfrenta.

 

Hace muy poco publicaste un nuevo disco, el que confesaste hiciste con la intención de pasarlo lo mejor posible durante su producción y además lograr contar una historia. ¿Qué conceptos están plasmados en la música y en ese relato?

 

La idea principal que tuve mientras trabajaba este disco era ir al estudio todos los días y pasarlo lo mejor que pudiera. Esto porque si presionas las cosas y tratas de forzarlas a que suenen de cierta forma, no funcionan. Cuando tienes esa presión en tu cabeza, te estresas y no logras sentirte inspirado, por lo que no te abres lo suficiente para tener una flexibilidad creativa. Trabajar el álbum de esta forma permitió que saliera de forma natural y que fuera un reflejo directo de tener tanto una libertad total como una energía positiva. Y claro, nunca te sientes de la misma forma todos los días, por esto algunos tracks tienen una sensación más alegre, mientras que otros terminaron siendo más profundos e introspectivos. De esta manera todos se complementan entre si para crear una historia más dinámica.

 

¿Buscabas un sonido específico o simplemente dejaste que tu creatividad fluyera en el estudio?

 

Cuando voy al estudio no tomo en cuenta estilos, géneros o lo que pueda pensar la gente sobre lo que voy a escribir. Eso sería ser contra-efectivo. Lo que sale de mis sesiones de estudio es un reflejo de lo que tengo ganas de hacer en ese momento. Para mi esto es lo principal: dejarte llevar por lo que sabes hacer mejor. En mi opinión, las mejores ideas son aquellas que ocurren de forma natural.

 

 

¿Cuáles dirías que son las principales diferencias entre False Light y Blank Fade, tu placa anterior?

 

En un inicio, cuando recién comencé a publicar lo que creaba, mis producciones eran más orientadas en sutilezas y en desarrollar un punto focal que no significara un golpe en la cara. La mayor parte de la estructura melódica estaba en la línea de bajo. En ese entonces mi intención era construir una pieza más unificada, con todas sus partes juntándose para crear ese punto focal, en vez de solo tener un gancho o una melodía contagiosa. La idea de False Light es no tomar nada muy en serio, y por esto quise usar un enfoque diferente y simplemente divertirme con el.

 

¿De qué forma crees que has evolucionado como músico durante los años?

 

Desde Blank Fade he sentido que he progresado de alguna forma y que cambiado un poco como productor. No diría que me he vuelto mejor, pero he desarrollado mi sonido más a fondo.

 

 

A pesar de que sigues trabajando bajo tu conocido estilo techno-minimal, noté cierta influencia house en el disco. ¿Buscabas probar nuevas fórmulas para expandir tu sonido o fue simplemente el resultado de una experimentación?

 

Pienso que tener una comprensión de toda la música, sin importar el género, puede solo enriquecer la experiencia completa de producir. Haber estudiado desde temprano música clásica, además de aprender sobre escalas y acordes, me ayudó posteriormente, sobre todo cuando llegó el momento de trabajar con MIDIs y secuenciadores en el estudio. De la misma forma estudiar percusión y tocar batería me ayudó a balancear el lado no-melódico de la producción con la programación de baterías y percusiones.

 

Creo que haberme involucrado con tantos tipos de música me ha ayudado a definir mi propia mirada de cada estilo de forma individual. Disfrutar distintos tipos de música es como lo que pasa con la comida, no vas a querer comer lo mismo todos los días.

 

Has señalado ser fan tanto de los equipos análogos como digitales. Sin ir más lejos, usaste ambos tipos para crear False Lights. ¿Hay alguno que prefieras? ¿Cuáles crees que son los pros y contras de cada formato?

 

Siempre he sido fan de los equipos análogos, tanto viejos como nuevos. También soy fan de las nuevas tecnologías digitales que crean sonidos que nunca antes se habían escuchado. Prefiero tener lo mejor de los mundos análogo y digital trabajando juntos, para así poder tener el ambiente de producción más creativamente flexible posible. Durante los últimos años he estado usando una configuración modular que armé y que conecté con muchos de mis viejos sintetizadores análogos, los que tengo hace muchos años. Integrar las capacidades de los sistemas modulares con los sintetizadores antiguos le da nueva vida a los sonidos clásicos del pasado. A eso le sumo todos los increíbles desarrollos actuales de efectos digitales, lo que lleva todo el sistema a otro nivel.

 

 

El tour promocional de False Light incluye un complemento visual desarrollado por Ahmet Said Kaplan. ¿Es esto una interpretación visual de tu música? ¿Qué tan importantes son las visuales en la música electrónica?

 

El objetivo era crear una experiencia visual viva, con aliento y que pudiera fluir con el sonido de una forma que represente en tus ojos lo que están escuchando tus oídos. Es muy importante tener una buena representación visual, que se adapte bien y que tenga la misma sensación de la música para así crear una atmósfera que sea más grande que la suma de todas sus partes. He estado buscando desarrollar un lado visual en vivo del show por mucho tiempo, y estoy contento de que con Ahmet hayamos podido lograrlo. Una ejecución correcta de la representación visual del audio puede llevar la experiencia completa al próximo nivel de los sentidos. Por lo menos tenemos dos de los sentidos cubiertos, y para un show la verdad es que no es posible intentar llegar al gusto, tacto u olfato.

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