canvas no soportado por el browser.

Entrevistas

Matías Aguayo

Aprovechando su nueva visita al país, conversamos con el destacado artista chileno.

La condición itinerante en la que vive y ha vivido Matías Aguayo, le ha permitido integrar dentro de su paleta de sonidos la enorme gama de elementos que ha extraído de los diferentes lugares donde ha residido y que ha visitado, llegando a un colorido y cálido resultado que ha seducido por completo las frías tierras europeas y que le ha merecido un gran reconocimiento en países como Alemania e Inglaterra. Su contagiosa propuesta le ha permitido concretar presentaciones en festivales de la talla de 10 Days Off, Melt!, Movement y Mutek.

 

La originalidad y frescura de su propuesta llamaron tempranamente la atención de Michael Mayer, quien no dudó en publicar su disco debut, Are You Really Lost, en su sello, el afamado Kompakt. Misma suerte corrió Ay Ay Ay, segundo larga duración que amplió las posibilidades creativas del chileno y con el que demostró que lo suyo es hacer bailar de forma directa y sin pausas de por medio.

 

De regreso en Chile, con un tercer álbum en camino y con su sello, Cómeme, creciendo a pasos agigantados, nos pusimos en contacto con Matías para conocer un poco más sobre su inagotable faceta artística.

 

 

Eres conocido por llevar una vida nómade, sin un lugar de residencia fijo. ¿Es una opción planificada? ¿Qué es lo bueno y lo malo de esto?

 

Bueno, no es tan así. Siempre tengo alguna base desde la cual me muevo. Hoy en día es Berlín.

 

Vivir tan viajero no fue algo que decidí. El hecho de que mis papás tuvieran que abandonar su país por la dictadura militar e instalarse en Alemania cuando yo era chico, me obligó a tener mi primer viaje transatlántico. Luego vinieron más viajes, primero para visitar familia y luego por la música.

 

Tengo amistades musicales en diferentes lugares del mundo:  México, Colombia, Argentina, UK y otros lugares, y obviamente en Chile y Alemania. Hay una continuidad en ese trabajo, por lo tanto sigo viajando.

 

A veces no es fácil y resulta cansador, pero estoy lejos de quejarme pues trabajo en lo que más me gusta.

 

Durante tu carrera has desarrollado un estilo de producción característico, el que se alimenta de los constantes viajes que haces y la inspiración que obtienes de cada cultura que conoces. A la hora de producir, ¿Qué define el enfoque musical que le das a cada track?

 

Es un trabajo de procesos complejos, no de conceptos premeditados. Me dejo llevar o guiar por lo que me pide la música cuando la estoy desarrollando, y el desarrollo de esa música es algo constante, que no solo sucede cuando estoy grabando en el estudio, sino en cada momento de la vida, por lo que es difícil decir donde comienza.

 

Una de las cosas que puedo nombrar es el constante intento de buscar nuevos métodos de trabajo, cambiar mi manera de componer, de grabar o hacer arreglos para sentirme en el comienzo de algo. Me gusta volver a crear esa situación en la que me siento principiante, porque es ahí donde se pierde el control sobre lo que uno está haciendo, en un buen sentido, y se desarrollan las mejores cosas.

 

¿Afecta el estilo de tu música si es que esta será publicada por Kompakt, Cómeme u otro sello?

 

No tanto para la música en si, porque no estoy pensando en para que sello va a ser un tema cuando lo estoy haciendo. Es más bien algo que tiene que ver con intuición o como se siente el resultado de un trabajo.

 

¿Hay algún país o ciudad que prefieras para presentarte o que te genere algún tipo de conexión especial?

 

Sí, varios, pero voy a destacar unos pocos que son Santiago de Chile, Colonia en Alemania, Barcelona, Medellín, Glasgow y Guadalajara.

 

 

Has mencionado que tu voz es el principal instrumento de tu esquema, pero que las letras son a veces un obstáculo. ¿Por qué es esto? ¿Cómo conectas voz, música y letras dentro de un sólo concepto y qué función e importancia tiene cada pieza de este triángulo en tu trabajo?

 

Cuando estoy componiendo, muchas veces comienzo improvisando, cantando. Para ese entonces mucho de lo que canto aún no tiene significado, pero si tiene musicalidad. Resulta difícil luego reemplazar esas no-palabras por algo con más significado. A veces es fácil, pero muchas veces sucede que algo que por ahí no tiene significado y suena muy rico, por lo tanto a veces prefiero quedarme con lo improvisado y que de cierta manera no tiene sentido o contenido.

 

Así me he dado cuenta que también logro encontrar sentido y contenido. A veces, por ejemplo, escucho las largas sesiones de improvisaciones grabadas y trato de descifrar lo que canto. Muchas veces aparecen frases inesperadas que en reiteradas ocasiones le dan una dirección al tema, como si ya todo hubiese estado premeditado. Y bueno, en general siento eso en el proceso musical, más bien que ando descubriendo cosas y no inventándolas, y que uno trata con procesos mágicos para los cuales uno como artista no tiene toda la responsabilidad.

 

Por tus viajes, el equipo que usas para producir debe reducirse con el fin de facilitar su portabilidad. ¿Qué ocupas actualmente?

 

Para los viajes, los instrumentos más importantes son un micrófono, un Sennheiser MD 441, una tarjeta de audio Apogee y mi compu. Pero no estoy produciendo tanta música durante los viajes, no me gusta tener que mirar una pantalla cuando hago música y la laptop lamentablemente implica eso. Cuando viajo, tocando, desarrollo muchas ideas, las que a veces puedo seguir trabajando en mi estudio fijo.

 

Todo artista busca comunicar algo con su arte. ¿Qué busca Matías Aguayo?

 

Mi música es para bailar, para disfrutar y sentir el cuerpo. Está hecha para los momentos de paz y alegría que se pueden vivir en el baile, que creo que es una de las necesidades del ser humano, moverse al ritmo de tambores y entrar en otro estado a través de la música y la danza. Y además obvio, se trata de vivir o crear otra cultura, otra música, otro ámbito que funcione diferente y donde no domina la ambición, ni la religión de la plata.

 

El mismo sello Cómeme tiene un funcionamiento muy comunitario, casi todo es producido en conjunto y surge de mucha colaboración entre los músicos. Y más allá de si te guste la música del sello o no, lo que sí tendrás que admitir es que nadie aquí está tratando de seguir una moda o parecerse a otra cosa. Eso es una cosa que me gusta mucho, la integridad de cada músico que está participando.

 

 

A pesar de que has confesado que tu trabajo tiene su raíz en el house, esta pierde etiquetas al adaptar tu propia identidad como sello musical. ¿Cómo manejas tu creatividad al punto de independizar tu trabajo de otros géneros?

 

Creo que tiene que ver con cierta naturalidad de hacer las cosas y de hacerlas ya durante mucho tiempo. Más bien siento que es difícil pertenecer a un género, porque imitar es un tremendo esfuerzo, en mi opinión.

 

Yo vivía en una ciudad muy pequeña en Alemania, cerca de Colonia, cuando era chico, y en la provincia resulta muy fácil no encontrar cosas con las que te puedas identificar, por lo que te ven como raro si no escuchas Metallica o Dire Straits y te gusta música considerada “gay“. Peor aún si tienes raíces de otro país. Entonces aprendí muy temprano que no me importaba mucho lo que piensan los otros, por lo que hacía lo que a mí me gustaba, y bueno en eso hay bastante continuidad, sigo en lo mismo. Esa presión de géneros existe aún hoy en día, pero al mismo tiempo se le enfrenta una gran libertad musical y una apertura. Siento que el público está más abierto que nunca a experimentos y sorpresas.

 

¿Cómo son tus procesos de producción? ¿Sigues alguna rutina o dejas que la música simplemente fluya?

 

Trato de crear diferentes rutinas para diferentes proyectos. Esto está respondido en la segunda pregunta.

 

En una reciente entrevista confirmaste estar trabajando en un nuevo álbum. ¿Qué nos puedes contar sobre él?

 

No mucho aún, solo que si me ven tocando ya podrán escuchar versiones de algunos temas nuevos.

 

 

Describes cada nuevo proyecto musical en el que te envuelves como el resultado de una necesidad. ¿Es esto algún tipo de constante reinvención de tu lado artístico?

 

No me gusta mucho la idea de reinventarse, porque implica un pensamiento medio comercial, como si yo fuese un diseñador de ropa que tiene que pensar nueva ropa para una nueva temporada. Por el contrario, lo de las necesidades tiene más que ver con, por ejemplo, la necesidad de seguir desarrollándose como músico o simplemente querer pasarla bien en el proceso musical, y eso siempre implica cambio, creo.

 

¿Nació Cómeme como una de estas necesidades? ¿En qué está hoy el sello?

 

El sello está mejor que nunca y se ha establecido de tal forma que nos permite hacer muchas más cosas que antes. La calidad del trabajo entre los músicos es algo muy vívido, que se siente muy rico. Yo encuentro que está funcionando tan bien porque tiene una base real de músicos, djs y diseñadores que están buscando algo diferente y que les encanta colaborar entre ellos. También porque tiene una fiel base de seguidores de muy diferentes lugares y contextos que se pueden identificar con la música loca que hacemos y con la integridad de nuestro trabajo.

 

Este año se han editado muchos discos de artistas que no habían editado antes pero ya eran parte del contexto, como Alejandro Paz, Sano, Capracara y Barnt. Además, hemos editado un álbum que me encanta de Daniel Maloso y ahora volvemos a editar nuevos discos de artistas ya clásicos del sello como Djs Pareja, Philipp Gorbachev y Ana Helder.

 

¿Qué tipo de proyecto te falta concretar?

 

Una banda. Me encantaría tener una banda, por lo que estoy haciendo ensayos y probando gente.

 

 

Por Ricardo Cáceres.

Síguenos en:

Comentarios